Columna de Opinión

Tarea cumplida: empeoró la distribución del ingreso

08-01-2017 Comentar
El gobierno de la Alianza macrismo-radicalismo ha cumplido en el 2016 con su principal objetivo en materia económica.


Contra lo que muchos pueden suponer no fue disminuir la tasa de inflación, que más que se duplicó con respecto a la recibida del anterior gobierno, ni impulsar el crecimiento económico, que retrocedió casi 3 por ciento el PIB. 

Pese a la promesa oficial tampoco fue ampliar la frontera de la producción industrial, que se derrumbó 5 por ciento, ni mejorar el consumo en general, que registró fortísimas caídas en casi todos los rubros. La meta central no era conseguir necesariamente mejoras en las variables económicas más relevantes en el primer año de gestión, como puede especularse teniendo en cuenta que cualquier fuerza política busca datos económicos positivos para legitimarse y mantenerse en el poder. 

Anotar mes a mes cifras interanuales negativas en indicadores económicos, engañando con que son fruto de la herencia recibida a través de un inmenso dispositivo de propaganda público-privado, fue el costo de lo que el gobierno de Mauricio Macri vino a cumplir: “normalizar” la distribución del ingreso. 

Esa normalización, palabra predilecta de quienes históricamente han liderado política anti populares, consiste en un proceso regresivo en el reparto de la riqueza. La primera etapa fue exitosa como revela el último informe del Indec, pero es una tarea que no ha culminado de acuerdo a lo que se deduce de reclamos al gobierno de economistas macristas y heterodoxos conservadores entusiasmados con la actual restauración neoliberal. 

Distribución

El indicador más utilizado para medir la desigualdad de ingresos es el coeficiente de Gini. Es un número entre 0 y 1, en donde 0 representa la perfecta igualdad y 1 implica la perfecta desigualdad.  El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó, en base a los datos de ingresos por decil publicados por el Indec (utilizando la fórmula de Brown), un incremento de la desigualdad del 7,93 por ciento (pasó de 0,4245 a 0,4582) entre el segundo y tercer trimestre de este año. 

La distribución del ingreso empeoró en el tercer trimestre con respecto al período inmediato anterior, y también en relación a los terceros trimestre de cada año de los últimos cinco. Es necesario remontarse al 2010 para encontrar cifras peores. 

El Indec no distribuyó la información para comparar con años anteriores. Hay que recorrer con mucha paciencia el portal de internet del Instituto para encontrar la serie histórica de Distribución del Ingreso (EPH). Este desafío a la perseverancia de quienes pretenden realizar un análisis más amplio las autoridades del Indec no lo hacen para ocultar lo que es imposible de esconder, que aumentó la concentración de la riqueza durante el gobierno de Macri. Lo hacen para disimularla escudándose en la crisis de credibilidad de las estadísticas públicas desde el 2007. Lo cierto es que el Indec decretó un apagón estadístico interrumpiendo la difusión de indicadores durante un semestre y además no realizó el empalme de las series cuando volvió a publicarlos. 

No había cuestionamientos a las estadísticas de ingresos. La elaboración de los cuadros sigue siendo idéntica y la tendencia que surge de las cifras no permite inducir alteraciones en la carga de datos (la observación a la subdeclaración de ingresos es la misma antes y ahora). En la serie histórica que comienza en 2003, el único dato que no está incluido es el del tercer trimestre de 2015 lo que evita la comparación con el de este año.

Estas irregularidades del Indec de Macri recibe la complicidad de muchos que clamaban por la pureza de las estadísticas y, al mismo tiempo, el silencio culposo de otros que no quisieron o no pudieron encarar la crisis de credibilidad del Indec durante el kirchnerismo.










Página 12 (Alfredo Zaiat)
Riqueza, distribución, Argentina

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