Menos inflación, sólo con más Estado

Columna de Opinión

Los 3 factores que impiden frenar la suba de precios

14-05-2022 Comentar
La disputa de precios es más que una puja distributiva en Argentina. Es una puja de poder entre corporaciones y el Estado, que necesita fortalecerse para poder defender el interés de las mayorías. Hasta ahora prevalece el veto empresario a las políticas de distribución de ingresos.
Por Raúl Delatorre







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El serio tropiezo que tuvo en la última semana el intento de neutralizar el aumento del precio internacional del trigo mediante un fideicomiso compensatorio para la industria molinera pone de manifiesto uno de los aspectos más complejos de la actual inflación argentina. No se trata "solamente" de una puja distributiva. Lo que está en juego es una puja de poder. Y en esa puja, las corporaciones empresarias están de un lado y del otro, en defensa de los intereses del conjunto de la sociedad, está, o debe estar, el Estado.

Apenas un día antes de que se conociera el índice de precios al consumidor del mes de abril, la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) le asestaba un impacto por debajo de la línea de flotación a la nave insignia oficial de la lucha contra la inflación: el fideicomiso del trigo, con el cual se confiaba en "desacoplar" la suba del precio internacional del cereal del sistema de precios locales, particularmente en la alimentación. 

"Observamos con preocupación y reconocemos la gravedad de los fenómenos inflacionarios, afectando de manera más profunda a las familias vulnerables vía el precio del pan", arranca el comunicado distribuido el miércoles último por la entidad que agrupa a los mayores fabricantes de harina del país.

Pero manifiestan, en referencia al fideicomiso que "pretende estabilizar el valor del trigo para evitar que su aumento se traslade a la harina", que están "convencidos que no es un instrumento que combata esta problemática". Por ello y porque, además, el sector "observa con temor el funcionamiento del mismo, la mayoría de las empresas nucleadas en esta federación ratifican su negativa a este Fideicomiso e instalan la necesidad de abordar modelos alternativos de solución".

El "funcionamiento" del fideicomiso al que le teme la industria molinera es que, cada empresa que se inscriba para recibir el subsidio por cada bolsa de 25 kg. de harina que venda a la industria panaderil, galletitera o de pastas, deberá entregar información sobre sus compras de trigo, su producción y existencia de harina y el detalle de sus ventas. Esto, para algunos especialistas en el sector, es lo que traba la implementación.

"Son muy pocos los que van a abrir sus registros", señalan, dejando abierta la sospecha de la existencia de mucho tráfico en negro de insumos y productos en el sector. Otras personas que han trabajado sobre el tema, aseguran que "no es una sospecha, es una certeza" y que abundan las denuncias presentadas.





Página 12

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